Reflexología Tailandesa

La reflexología es un arte utilizado en la mayoría de las medicinas tradicionales alrededor de todo el mundo. Tiene su base y fundamento en el tratamiento de las terminaciones nerviosas y puntos reflejos en los pies. Lo que diferencia la reflexología tailandesa de otros tipos, es el protocolo de tratamiento: Las fuertes presiones de efecto terapéutico están eficazmente incorporadas en una secuencia agradable masaje que trabaja desde la punta de los dedos hasta las rodillas.

Beneficios


Crea relajación: Desde el momento en que las manos reflexólogos comienzan su trabajo, comienza la relajación. Esto se ha demostrado gracias a la investigación de la actividad cerebral EEG. En total, 24 estudios demuestran efectos de relajación cuando nos sometemos a un tratamiento de reflexología.

Reduce el dolor: La reducción del dolor después de un trabajo de reflexología en el cuerpo está documentado en 27 estudios que incluyeron investigaciones que muestran el impacto en las personas de todas las edades y estados de salud.

Mejora los problemas de salud: La investigación muestra que el trabajo de la reflexología ayuda a las personas de todas las edades con algunos problemas de salud que van desde la agresividad en niños hasta el control de la orina en personas mayores.

Mejora el flujo de la sangre: Estudios independientes muestran que el trabajo reflexología aumenta el flujo de sangre a los pies, el cerebro, los riñones y los intestinos.

Ayudas de recuperación post-operatorio: la reflexología ayuda a la recuperación después de la cirugía tal como se muestra en varios estudios. Reduce el dolor y la disminución de la utilización de analgésicos post operatorias.

Impacto sobre las medidas fisiológicas (por ejemplo, presión arterial y el colesterol, mediciones de ECG, EEG y fMRI)

Beneficios de salud mental: La reflexología puede reducir la depresión (11 estudios) y la ansiedad (9 estudios).

Contraindicaciones


Deberán abstenerse de recibir sesiones de reflexología, los pacientes que sufran alguna enfermedad aguda o crónica que no haya podido ser diagnosticada o se encuentren bajo tratamiento de la medicina alopática, o pacientes con:

Inflamación aguda del sistema circulatorio.

Enfermedades isquémicas del corazón.

Enfermedades de las venas (flebitis, varices, trombosis venosa profunda, trombosis venosa renal).

Enfermedades de los vasos y ganglios linfáticos ( linfomas, infecciones, etc).

Traumatismos en el pie de tipo heridas, fracturas, distensiones o esguinces o cualquier otro problema que dificulte trabajar directamente sobre él.